Viajar o desplazarse
Estos términos, que vienen a referirse a formas distintas de moverse, suelen ser a menudo confundidos o mal utilizados por la gente. Pero como no soy un experto en estos temas, no voy a entrar en materia sobre como o donde deben usarse de forma correcta, sino que voy a hablaros de lo que significan para mí y de cómo los utilizo yo en mi vida motera cotidiana. Desplazarse, para mí, es ir de un sitio a otro lo más rápido y cómodamente posible, de lo cual se deduce que lo importante en sí es llegar a destino para disfrutar lo máximo del tiempo en ese lugar. Viajar, para mí, es disfrutar desde la primera vuelta de la rueda de tu vehículo, del desplazamiento, incluso desde antes, desde el momento en que preparas la ruta, sea larga (una semana o un mes) o corta, (una mañana o un día). Disfrutar del hecho en sí, con un destino. Sí, pero en el cual lo importante no es el llegar, sinó como llegar, el viaje en sí. Es evidente que para desplazarse lo mejor que hay (siempre dentro de disponer de un vehículo propio) es el coche, es capaz, seguro, cómodo y rápido. En mis desplazamientos utilizo siempre el coche, en Semana Santa, cuando lo que deseo es disfrutar en mi segunda residencia de mi familia; en verano, cuando lo más importante vuelve a ser el compartir un largo período de tiempo con mi mujer y mis hijos, el coche se convierte en el vehículo ideal, por eso, porqué lo que hago yo con mi familia es desplazarme, el coche se convierte siempre en mi compañero ideal. No disfruto conduciéndolo, es cierto, pero tampoco es mi deseo hacerlo, acostumbrado al reprís, aceleración y contacto directo que me ofrece una moto, el coche que tendría que tener para poder disfrutarlo, no puedo pagarlo. Igual de evidente es, que para viajar, lo mejor que hay es una moto, es cierto que es poco capaz (comparándola con los coches), pero es segura, relativamente cómoda (puedes realizar tiradas de varias horas sin cansancio). Es rápida (no creo que nadie dude de esto), pero además es divertida, es entretenida, tiene una conducción mucho más física, directa que un coche, y en carretera es, (según en que circunstancias) más segura que cualquier coche, además la moto ofrece sensaciones como las del viento en la cara, el olor a tierra mojada, el hecho de pertenecer al entorno, de formar parte de él, que sólo un descapotable puede igualar. Sin contar, claro, con una aceleración lejos del alcance de la inmensa mayoría de los coches y por supuesto con el placer del equilibrio dinámico, algo comparable a bailar un vals. Después de escribir siempre hago la misma reflexión: es una verdadera pena que la gente, que por miedo, o por falta de necesidad, o por lo que sea, nunca han podido probar una moto. Es una lástima que esta gente no sepan lo que se pierden, que es mucho y muy bueno. Y otra reflexión que también me hago es la siguiente: ¿Os habéis fijado que la inmensa mayoría de gente que critica la moto, que la rechaza de forma irracional, nunca se ha subido a una? Reflexionar sobre ello… Hasta pronto.




